Manos a la obra. Santiago, Chile
'Sequemos estas lágrimas y pongamos manos a la obra en la gran tarea de enfrentar esta emergencia, en la gran tarea de reconstruir el país'
Los ministros juraron todos de una vez -no individualmente, como es tradición- y, a continuación, se procedió a desalojar el Congreso.
Tal como lo hizo con su programa de gobierno, la agenda de Piñera se vio obligada a cambiar. El mandatario decretó inmediatamente el estado de catástrofe para la región de O´Higgins -epicentro de la réplica de ayer- y partió para el lugar en un helicóptero, enfundado en una llamativa campera de aviador. La primera dama, su esposa, Cecilia Morel, y su canciller, Alfredo Moreno, quedaron como anfitriones del almuerzo con los jefes de Estado invitados en el palacio Cerro Castillo, de Viña del Mar, ubicado cerca del Congreso.
'La naturaleza nos recordó que estamos viviendo un momento de emergencia en Chile y el presidente tomó la decisión de ir a uno de los lugares más afectados por el sismo', explicó la nueva vocera de gobierno, Ena von Baer.
Tras nombrar a Vicente Núñez nuevo director de la cuestionada Oficina Nacional de Emergencias (Onemi), Piñera reafirmó en Rancagua su intención de sacar los militares a las calles de la región de O´Higgins, tal como Bachelet lo hizo en El Maule y Bío Bío. 'Vamos a desplazar a las fuerzas armadas que sean necesarias para garantizar desde esta misma noche [por ayer] el orden público y la tranquilidad ciudadana', dijo.
Dos horas después, visitó Constitución, una de las zonas devastadas por el sismo del 27 de febrero. 'Hay que reconstruir viviendas, escuelas, hospitales y fuentes de trabajo. Esa va a hacer una tarea muy grande y difícil, pero quiero que sepan que Chile va a mostrar el temple para enfrentar la adversidad una y otra vez', aseveró, y anunció que otorgará un bono de 80 dólares que beneficiará a 4 millones de chilenos de escasos recursos.
La interminable jornada sólo culminó ya entrada la noche, cuando Piñera ingresó en el Palacio de La Moneda y realizó el clásico saludo desde el balcón del segundo piso, acompañado de su mujer e hijos, tras lo cual llamó a los chilenos a 'una nueva transición para construir un país desarrollado, sin pobreza y con verdaderas oportunidades de igualdad, cualquiera sea la cuna'.
'Asumo en un momento histórico y dramático. Pero tengo la certeza de que vamos a superar estos momentos de adversidad, sin olvidar a quienes perdieron sus vidas o están desaparecidos. Quiero convocarlos a dos nobles visiones: construir sobre roca, no sobre arena, y a levantar nuestras viviendas y ánimo. Reconstruiremos el país piedra por piedra, ladrillo por ladrillo', prometió.